A medida que aumenta la población de personas mayores, también aumenta el número de personas que conservan su dentición o que han reemplazado los dientes perdidos.

Es posible que, en este sentido, los dentistas cada vez más deban brindar tratamiento a personas con diversas afecciones médicas, físicas y mentales que buscan atención bucal especializada. Uno de estos grupos son las personas con demencia.

Es posible que los pacientes con demencia ya no tengan, o lleguen a una etapa en la que ya no tengan, la capacidad de expresar sus necesidades de cuidado y tratamiento bucal. Pueden llegar a perder la capacidad de realizar la higiene oral diaria con independencia y por ello, no poder prevenir enfermedades dentales. Incluso no poder tomar decisiones informadas sobre las opciones de tratamiento o poder dar un consentimiento válido para el tratamiento que ofrece una clínica dental.

 

Factores que influyen en la salud bucal de la persona con demencia

Hay varios factores personales que influyen en la salud bucal de las personas con demencia, incluida la capacidad de autocuidado bucal y el acceso rutinario. Esto depende de la gravedad y la etapa de la demencia, el nivel de deterioro cognitivo y discapacidad física del individuo, la falta de percepción personal de los problemas de cuidado bucal y el historial dental previo, incluido el cuidado bucal y la asistencia dental necesaria, especialmente por parte de los cuidadores y el equipo de dentistas.

Las personas con demencia, generalmente, tienen una higiene bucal más deficiente, ya que la pérdida de habilidades cognitivas y motoras reduce la capacidad de cuidarse a sí mismos, incluida la realización de procedimientos de higiene bucal. Por lo tanto, la confianza en los cuidadores es de suma importancia.

Sin embargo, es posible que algunos cuidadores no tengan la motivación, el conocimiento, las habilidades o la capacitación necesarias para llevar a cabo el cuidado bucal de dichas personas.

El dentista, por lo tanto, a menudo puede encontrar dientes cariados, depósito de placa y cálculo, dientes sin restaurar, dientes que son necesarios extraer, dientes que faltan, dentaduras desgastadas o dentaduras rotas.

Factores como la severidad de la demencia, la alta carga para el cuidador, las dificultades de higiene bucal y el uso de medicamentos que causan sequedad en la boca son factores de riesgo que pueden conducir al deterioro de una dentición previamente sana.

En este aspecto, las consultas dentales en estadios tempranos de la enfermedad son de suma importancia. El dentista puede ofrecer consejos básicos, que van desde la pasta de dientes y el enjuague bucal correctos hasta una guía de salud bucal más elaborada. Las medidas preventivas es el primer paso para minimizar la enfermedad dental.

Cualquier intervención dental debe realizarse en las primeras etapas de la afección para manejar las necesidades de tratamiento dental pendientes. La clínica dental debe estar capacitada para reconocer, guiándose por los cuidadores, el estado de ánimo de la persona demente. Si es posible, es mejor posponer el cuidado dental si así lo precisa. Los lapsos de atención cortos significan que la capacidad de cooperar disminuye.

Las citas con el dentista deben mantenerse siempre y cuando la persona demente tenga capacidad de hacer frente. Si la visita la realiza un dentista regular, la cooperación y el entendimiento entre todos los involucrados hace que el tratamiento sea manejable.

Si tienes una persona mayor con demencia y necesitas que le acompañen al dentista para hacerle un seguimiento del tratamiento o atenderle en los momentos que más lo necesita, cuenta con Dedicares. Realizamos servicio de acompañamiento con cuidadores profesionales.

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